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lunes, 14 de julio de 2014

UN JOVEN ANTONIO HERNÁNDEZ PALACIOS


   Todos conocemos a Antonio Hernández Palacios  como un extraordinario dibujante de tebeos que es el autor de algunos indiscutibles clásicos del tebeo nacional, como Manos Kelly, el Cid, o Eloy. También en Francia alcanzó gran éxito como dibujante de un gran western como fue McCoy, al menos durante los primeros siete u ocho tomos.

    Sin embargo  su irrupción en el mundo del tebeo fue tardía. Teniendo en cuenta que nació en 1921  y no fue hasta la aparición de la revista Trinca, de tan grato recuerdo, en 1970 cuando se descubrió como un un extraordinario historietista.        Es decir, con 49 años. Hasta entonces apenas había dibujado alguna historieta, como los dos capítulos de El Capitán Maravillas (Valenciana) en el 43 y unas historietas de Doc Savage, con guión de González Casquel, para Ed. Rollán en el 61. En todos esos años se dedicó a la publicidad y a la pintura.
  Y dentro del campo de la ilustración posiblemente ilustrar los libros de Celia, de Elena Fortún fuese uno de sus primeros trabajos profesionales de Hernández Palaciós. Creo que muchos aficionados al cómic en general y a Palacios en particular los desconocen. Sin embargo no son ninguna rareza. Las reediciones de estas novelas que a finales de los ´70 y los ´80 hizo la editorial Aguilar llevan sus ilustraciones en unos cuantos. 
Las que yo ofrezco aquí son de hecho las correspondientes a "Celia novelista" originalmente publicado en 1939.
 La revista CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) nos informa en su número dedicado a Celia de quienes fueros sus ilustradores. Justo después de terminar la  guerra, en 1939, se empiezan a reeditar los títulos de Celia, ya publicados en los años 30, con nuevas ilustraciones a cargo, entre otros, de Palacios. Es decir que estos dibujos los hizo muy probablemente entre los 17 y los 18 años.

    Seguramente no son las mejores ilustraciones de Celia, que ha tenido estupendos dibujantes, y además se nota la juventud de Palacios, pero ya se ven en ellos muchas de las características de estilo del autor.









Esta de la derecha es la única que he localizado firmada.





miércoles, 4 de diciembre de 2013

GRABADOS DEL SIGLO XIX PARA UN LIBRO DE CABALLLERÍAS.

  A lo largo del siglo XIX el grabado a buril en madera de boj se utilizó profusamente en la ilustración de libros y revistas. Quizá el máximo representante de esta disciplina, el más popular, sea Gustave Doré, a quien ya dediqué una entrada en este blog. En esa entrada ya comenté que es él quien crea con sus grabados en madera para "El Quijote" la imagen más reconocible y popular del personaje. Así mismo las ilustraciones de John Tenniel para "Alicia en el País de las Maravillas" conforman la imagen clásica de Alicia , Humpty Dumpty o el Gato de Chaesire, más allá de la imagen ¨Disney, que no hace otra cosa que re-elaborar la iconografía de Tenniel.
   En España también esta forma de ilustración estuvo muy extendida. Y son numerosísimos los grabadores que ilustraron con su trabajo las revistas y libros de la época. La inmensa mayoría ha pasado al olvido y seguramente muy pocos alcanzaron los niveles de excelencia de los talleres de grabado europeos.
  No obstante sería injusto desdeñar  el trabajo de estos ilustradores que a menudo hacían un trabajo muy estimable. Las ilustraciones que reproduzco aquí son las de la edición hecha en Madrid en 1852 de "El Bernardo" de Bernardo de Balbuena en la Biblioteca Ilustrada de Gaspar y Roig. Vienen, todas menos las dos primeras, firmadas por Miranda y Rico.  El primero es el dibujante, seguramente Fernando Miranda, ilustrador activo en los años centrales del siglo XIX. La otra firma es la del grabador, el artesano que talla en la madera  los dibujos del artista, en este caso Bernardo Rico, xilógrafo muy reputado en esa época.
   El libro "El Bernardo", de Bernardo de Balbuena se publicó en 1624, y es un largo poema épico escrito como continuación-respuesta al "Orlando Furioso" de Ariosto. 



     En él se pretende reivindicar la figura mitológica-literaria de Bernardo del Carpio, héroe leonés que, según la tradición española venció y mató en Roncesvalles al gran caballero admirado en toda europa Roldán-Roland-Orlando. 
   Precisamente el libro de Ariosto fue ilustrado por Gustavo Doré, cómo no, a mediados del XIX, los mismos años de la edición de Gaspar y Roig, pero sería injusto pretender establecer comparaciones entre sus ilustraciones y las de Miranda y Rico.  Los grabados de "El Bernardo" nunca ocupan una página entera.  Los más grandes miden 13 x 13 cm.  



   A continuación ofrezco treinta y nueve de esos grabados, especialmente los que están bien impresos, que no son tantos, en la edición que he podido manejar. He dejado fuera apenas tres o cuatro que están muy borrosos.
Veréis que en muchos casos se transparenta el texto del reverso, pero he preferido no forzar demasiado los intentos de corregir con el photoshop para no perder nada.
Espero que os gusten.