viernes, 20 de septiembre de 2013

POPEYE Y MICKEY MOUSE: DOS ECONOMISTAS EN LA GRAN DEPRESIÓN

MICKEY MOUSE Y POPEYE,  ECONOMISTAS EN LA GRAN DEPRESIÓN.
 O  CÓMO SACAR A UN PAÍS DE LA CRISIS ECONÓMICA, SI SE DEJA.

    El martes 29 de Octubre de 1929 , como todos sabemos, se produjo el crac bursátil más grave de la historia de la economía occidental. Fue el inicio de la “Gran Depresión”, que arruinó a países enteros y mandó al paro a millones de personas en todo el mundo. Se prolongó durante toda la década siguiente con dramáticos efectos en los Estados Unidos.  Según muchos historiadores, sólo al tener que prepararse para entrar en la Segunda Guerra Mundial en 1941 logró incentivar la producción industrial, y la economía en general, lo suficiente como para superar la crisis.
    Esos mismos años de crisis social y económica se suelen considerar una Edad de Oro  de la cultura popular de los Estados Unidos: el cine, la música, la literatura y, cómo no, los cómics producen en estos años muchas de las obras más significativas y recordadas.       
    Por ceñirme al mundo de los tebeos la lista de obras definitivas que nacen o alcanzan su cima en esta época es abrumadora:
Kazy kat nace en 1913, aunque accede a las páginas dominicales a color en el 35; Wash Tubbs en 1924 y Captain Easy en 1933;  Popeye aparece en 1929;  Buck Rogers, 1929; Dick Tracy, 1931;  Li´l Abner, 1934; Terry y los piratas, 1934;  Flash Gordon , 1934; The Phantom (el hombre enmascarado),1936;  Príncipe Valente, 1937;  Superman,1938;  Batman, 1939….
    Sin mencionar los muchos personajes nacidos en el cine, la radio o la novela que conocieron exitosas adaptaciones al comic: Betty Boop, El llanero solitario, El gato Félix, Tarzán, y las estupendas historietas de Mickey Mouse que escribió y dibujó Floyd Gottfredson, aunque siempre aparecieron firmadas por Walt Disney.


   No todas estas historietas pretendían reflejar la realidad social del país, no todas son “Las uvas de la ira”, (novela, 1939 y película, 1940), aunque en todas las que estaban ambientadas en el presente temporal, fuesen serias o cómicas, esa realidad se palpa y se ve retratada incluso más directamente que, por ejemplo, la cruda España de los años 50 en los tebeos Bruguera.
    A estas alturas de 2013, para los lectores de un país en crisis como España, puede ser curioso ver cómo, en plena depresión americana de los años 30, algunos de los héroes más populares del cómic mundial impartían unas clases de economía para países en crisis de las que quizá podamos aprender algo útil.
   Me centro en estOs dos:
   -Entre 1931 y 1932 Popeye será contratado por el rey de Nazilia, un país en total bancarrota, para que les ayude a salir de la ruina.
   - Unos años después, en 1936, Mickey Mouse se verá, a su vez, requerido por los gobernantes del Reino de Mendioka para que ocupe el gobierno y les saque de la terrible crisis económica que padecen.
   En ambos casos, es curioso, se trata de reinos. Como España. 


   Empiezo con Mickey Mouse en:
  “Monarca de Mendioka , de 1936, escrita y dibujada por Floyd Gottfredson.
   Al empezar la historia es inevitable pensar en “El prisionero de Zenda”, novela de Anthony Hope de 1894 que ya se había adaptado al cine varias veces: 1913, 1915, 1922. El argumento inicial es muy parecido.  Unos ministros del reino de Mendioka encuentran por azar a Mickey y, al ver lo tremendamente parecido que es a su rey, le piden que lo sustituya temporalmente para poder levantar la economía del país. 


El problema es que el rey Michael XIV es un joven vivalavirgen, que sólo piensa en fiestas y está arruinando al país.
   Mickey se deja convencer y acepta el plan desinteresadamente, pensando sólo en la de gente a la que va a ayudar. Él siempre tan altruista. A fin de cuentas Mickey se acaba de hacer rico en una aventura anterior al encontrar un tesoro en la selva de África. Bueno, en realidad lo de encontrar tesoros es algo que hace de vez en cuando.  
Y él mismo es sumamente generoso con su dinero cuando puede permitírselo.


Es realmente liberal en el sentido que tiene la primera acepción de la palabra en castellano: 
1. adj. Generoso, que obra con liberalidad.
Y liberalidad: 1. f. Virtud moral que consiste en distribuir alguien generosamente sus bienes sin esperar recompensa. 

 No obstante Mickey es plenamente consciente de en qué situación está el  mundo real. Incluso el “otro mundo”. Unos meses antes de ir a Mendioka tiene que enfrentarse a los fantasmas de una casa encantada a los que también afecta la crisis.


 Una vez se hace cargo del gobierno Mickey empieza por aplicar la más clásica de las medidas del liberalismo teórico: bajar los impuestos. Y lo razona aplicando ese famoso “sentido común” que siempre se arrogan los “liberales”:  Ya no logran que se les preste dinero por que son pobres. No se recauda dinero porque los impuestos son muy altos y la gente no puede pagarlos. Y, si los pagan, se quedan sin medios para seguir trabajando. 


Enseguida llega a la segunda gran medida clásica: reducir los gastos del gobierno.  Eso sí, empieza por bajar el sueldo a los ministros y miembros de gobierno. Recordemos que él no cobra nada. Tiene la enorme suerte de que  en Mendioka  los miembros del gobierno son honrados,  leales y abnegados, y aceptan la rebaja salarial con responsabilidad, sacrificándose por su país. 



Dentro de su programa de recortar gasto público, le llega el turno al ejército. Da la impresión de que Gottfredson lo utiliza como máximo ejemplo de lo que es despilfarro gubernamental. El ejército está sobredimensionado y es, por tanto, caro e ineficaz. Al despedir  a la mitad de la tropa se libera una mano de obra que sólo era un gasto para el gobierno y que ahora tendrá que  trabajar en un sector productivo de la economía privada,  las granjas que, con menos impuestos y más mano de obra, previsiblemente más barata, serán así, más prósperas. Podrán pagar los impuestos, el estado recaudará más y podrá pedir prestado más dinero. 

Esta idea de que con impuestos bajos habrá más gente que pueda pagarlos y se recaudará más es casi la misma que Ronald Reagan planteó en los ´80 con sus “reaganomics”.  Por otro lado la crisis agraria preocupó muchísimo a Roosevelt a lo largo de los ´30, que en sus programas del “new deal” incluía medidas de ayuda a los granjeros del país, que padecieron muy duramente la crisis.  Si recordáis “Las uvas de la ira”, el problema de la población rural arruinada, emigrando de un lado a otro del país, viéndose obligada a trabajar en condiciones de explotación, era una preocupación muy extendida que se ve reflejada también en los cómics. Reaparecerá en Popeye.
   Sin embargo la “desinversión” que hace en el presupuesto militar no parece que sea tan útil en la realidad.  Recordemos que según muchos autores la economía se recuperó cuando el estado empezó a inyectar dinero público a través de la industria militar para entrar en la 2ª Guerra Mundial.
Es lo que se llama “keynesianismo militar”:

El keynesianismo militar es una política económica basada en el aumento descomunal del gasto público por el gobierno en el área de defensa militar, en esfuerzo para incentivar el crecimiento económico, siendo una variación específica y particular del keynesianismo. Ejemplos típicos de este tipo de políticas son la Alemania nacionalsocialista, o los Estados Unidos durante y después de la Segunda Guerra Mundial, durante las presidencias de Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

    Y no sólo estos. Un demócrata como Kennedy, en los ´60, hizo algo parecido y el republicanísimo Reagan  utilizó este mecanismo, con su “guerra de las galaxias”, para intervenir desde el gobierno en la economía mientras seguía diciendo que no lo hacía.   

Pero bueno, el caso es que todo sale bien y el país se recupera.



  Mickey  aplica medidas más puramente liberales que el propio Roosevelt. Todo lo que en el “new deal” había de incentivos estatales aquí ni se menciona.  Y es que Mickey  tiene la suerte de enfrentarse a un modelo de crisis enormemente simple,  que tiene una única causa claramente identificada en  el comportamiento despilfarrador del rey.  Los altos funcionarios, los ministros y el ejército son honrados y fieles. En cuanto Mickey les explica sus ideas, las comprenden y ven la irrefutable lógica de sus medidas. Y el pueblo es trabajador.  Es decir, el único que se salía de la norma de hacer las cosas “como Dios manda” era el Rey.  Pero de todos es bien conocida la benéfica influencia democratizadora  que el liberalismo ejerce allí donde se aplica.  Con el ejemplo de Mickey el Rey se corrige y pasa a ser tan buen tipo, tan demócrata y tan cordial que, si hubiera elecciones, todo el pueblo le votaría. 

Milton Friedman, el pobre, hizo lo que pudo en Chile con Pinochet, pero ni él era Mickey, ni Augusto debía tener el buen fondo del rey Michael XIV. La realidad no siempre imita al arte. 

Y ahora veamos cómo lo hace Popeye en Nazilia (o Nazilandia, según las ediciones que se consulten, aunque el país no tiene nada que ver con Alemania)
 Es una aventura de  1931-32, con guión y dibujos del gran E.C. Segar.
 La primera diferencia es que Popeye llega al país contratado como “mercenario”, para ganar una guerra que este país mantiene con el reino vecino de Tonsylandia,  y que es el motivo de su ruina. Es decir, va a hacer un trabajo por el que le han prometido una paga de muchos  millones de  pezoozees, la moneda local . Popeye no es rico y sí que actúa por su propio interés.  
El caso es que de alguna manera Popeye gana la guerra. Y cuando exige su paga empiezan los líos.
En seguida nos damos cuenta de que Nazilia no es tan ideal como Mandioka: el rey es un inepto, los ministros son mezquinos y corruptos, la cúpula militar es ineficaz y golpista, los soldados cobardes y el pueblo vago y perezoso.  Y el “sentido común” de Popeye es bien distinto al de Mickey.  En realidad Nazilia está más cerca de la "Libertonia” de los hermanos Marx que de cualquier otro modelo de país. Y “Sopa de Ganso” es de 1933, posterior a esta aventura de Popeye.
En este caso parece que la ruina la ha provocado la guerra. O más bien una guerra mal gestionada por el gobierno: el tesoro público se ha desperdiciado haciendo compras insensatas.  Encima a este país le exigen que pague los préstamos que pidió. Esto a Mendioka no le pasaba.
En estas circunstancias el más elemental sentido común le dice a Popeye que lo que hay que hacer es fabricar más dinero. Es obvio. 
Esta idea, sin embargo, cuando se ha aplicado ha acarreado funestas consecuencias: hiperinflación.

Un  caso  bastante significativos de lo que es la hiperinflación:  En Alemania después de la Primera Guerra Mundial tenían que pagar cantidades ingentes de dinero a los aliados. La recaudación fiscal no era suficiente para hacer frente a los pagos, así que se decidió imprimir dinero extra para efectuar los pagos. Esto hizo que la inflación se disparase a niveles insospechados: entre enero de 1922 y diciembre de 1923 la tasa de inflación acumulada era de un billón por ciento. Esto es demoledor para la economía, la gente empezó a usar otros bienes como moneda de cambio, debido a que el valor no se devaluaba tanto, como los cigarrillos. Se dice incluso que en algunos restaurantes te dejaban pagar antes de comer, ya que al finalizar los precios habían subido.

    La siguiente idea de un ciudadano como Popeye es que un país soberano se supone que tendrá reservas de oro. Que se usen.


Pero desde la Primera Guerra Mundial, y  más aún en esos primeros años 30, países como Estados Unidos y el Reino Unido abandonaron del patrón oro para dejar que el valor de la moneda pueda fluctuar y devaluarse para afrontar la crisis.

El patrón oro es un sistema monetario que fija el valor de la unidad monetaria en términos de una determinada cantidad de oro. El emisor de la divisa garantiza que pueda dar al poseedor de sus billetes la cantidad de oro consignada en ellos. Una alternativa es el patrón bimetálico, en el que la moneda está respaldada por una parte de oro y otra de plata.
Históricamente, la vigencia del patrón oro imperó durante el siglo XIX como base del sistema financiero internacional. Terminó a raíz de la Primera Guerra Mundial, puesto que los gobiernos beligerantes necesitaron imprimir mucho dinero fiduciario para financiar el esfuerzo bélico aún sin tener la capacidad de respaldar ese dinero en metal precioso.

En resumidas cuentas, que este recurso tampoco sirve en Nazilia.
A las malas, recurramos a la economía sumergida.


Hagamos una amnistía fiscal para que aflore el dinero negro. ¿De qué me suena esto?
Además, ¿qué hace que un billete valga y otro no? ¿Un billete bonito no debería valer más que uno feo? Si algo tan vaporoso como “la confianza” resulta ser un valor fundamental en la economía, algo no menos vaporoso, como la “autoridad”,  puede decidir lo que es dinero legal o no. O decidir cuánto menos vale ese dinero hoy.  Y aquí, en Nazilia, vemos que blanquear dinero es mucho más fácil de lo creíamos.
   Es curioso que las soluciones iniciales que se le ocurren a Popeye sean casi estrictamente monetaristas.  Popeye está atrapado en la idea fetichista de que lo importante en economía son los valores nominales de cambio: el dinero, los billetes o el oro.  A Mickey, sin embargo, le preocupaba fomentar el producto interior bruto, la producción de los bienes reales que harán crecer la riqueza de la nación. Puro Adam Smith.  Quizá yo no lo exprese bien, pero parece un modelo de economía especulativa frente a otro de economía real.


    En cuanto aparece algo de dinero, salga de donde salga, te exigen que pagues tus deudas y Nazilia debe dinero no sólo a otros países, también a particulares.


    En España sabemos bien que las administraciones son las primeras en retrasar eternamente los pagos a los autónomos con los que contratan y en bajar el sueldo a sus empleados.

  Sin embargo Popeye, aprovechando que durante un tiempo es nombrado regente por el rey, combate la corrupción aplicando la ley de modo especialmente severo con los delincuentes de alto nivel, y logra  solventar el déficit del país. 


   Logra que le paguen y vuelve a los Estados Unidos. Pero experimenta el grave problema de que te paguen con una divisa débil cuando vives en otro con una más fuerte.


  Pero poco tiempo después el rey Blozo se presenta en América. Pese a todo Nazilia no levanta cabeza. El pezoozee se ha devaluado hasta no valer nada. 


  Con ayuda de Popeye el rey Blozo logra encontrar un tesoro en una isla y vuelven a Nazilia con una montaña de oro. La ironía de Segar respecto al valor que le damos a las cosas no deja de mostrarse aquí.

   Popeye, como Mickey, es un tío desprendido cuando puede serlo. En las nuevas circunstancias le aconseja al rey que reparta esa riqueza entre su población.
Empieza así un festival de subvenciones.
El Rey Blozo y su gobierno empiezan también preocupándose por los agricultores, a los que aquí sí se subvenciona. 

Aquí sí se aplica algo parecido a un “new deal”. Pero eso sí, presionados y amenazados por Popeye, porque el consejo de ministros se muestra ruin y miserable como el de un país auténtico.


  Automáticamente los habitantes de las ciudades, los comerciantes, se preguntan ¿por qué a ellos no les subvencionan y a los del campo sí?, ¿es que ellos van a ser menos?
Presionado, el Rey decide dar a todos los ciudadanos un trozo de oro “como el picaporte” de una puerta.
Esta medida de subvención pública provoca automáticamente inflación, en este caso literal, al “inflar” los fabricantes el tamaño de los picaportes hasta hacerlos como melones, ya que ahora que son el valor de referencia. Creo que asistimos al origen de una “burbuja especulativa” que podría llegar a ser comparable a la histórica burbuja de los bulbos de tulipán en Holanda en el siglo XVII.

La tulipomanía fue un periodo de euforia especulativa que se produjo en los Países Bajos en el siglo XVII. El objeto de especulación fueron los bulbos de tulipán, cuyo precio alcanzó niveles desorbitados, dando lugar a una gran burbuja económica y una crisis financiera. Constituye uno de los primeros fenómenos especulativos de masas de los que se tiene noticia. 
http://es.wikipedia.org/wiki/Tulipoman%C3%ADa

(Para saber más sobre burbujas especulativas, Goscinny y Uderzo lo explican todo en "Obelix y compañía". Sobre burbujas inmobiliarias, "La residencia de los dioses")

Cuando todo el mundo tiene su oro, todo el mundo deja su trabajo. Si son ricos ¿para qué van a trabajar? 
  Para que la gente trabaje, debe volver a pasar necesidades. Aquí aparece una de las sorpresas que los europeos, por ejemplo los españoles, tuvieron que enfrentar en la América recién conquistada: allí la gente no trabajaba aunque les prometieran un buen sueldo. Sánchez Ferlosio lo cuenta muy bien en su "Non olet".  Sólo trabajaban si se veían obligados por la necesidad, por la amenaza del hambre. En los esquemas mentales de los indígenas americanos no estaba la necesidad de hacerse ricos que sí tenían los europeos (y los granjeros de Mandioka). 
   Para salvar el país Popeye tiene que empobrecer a sus habitantes. Y lo hace mediante el juego amañado. 



Si en Mendioka la economía de libre mercado trajo la democratización de la monarquía, en Nazilia lo que pasa es que no se sabe bien ni lo que había. 
El propio Popeye había ejercido de rey interino por delegación del propio rey Blozo, que, enfermo, le cedió la corona. 
Y durante su "reinado" Popeye se mostró escasamente respetuoso con las formas de lo que debería ser un estado de derecho. 






Eso sí, todas sus irregularidades buscan el bien común y resultan treméndamente eficaces combatiendo la corrupción. 



Pero luego parece que es un monarquía electiva.. De hecho el general golpista Bunzo llega a ser elegido rey al ganar unas elecciones frente al rey Blozo, después de hacer, ambos bandos, una campaña electoral basada en el juego sucio. 
Aquí ni la política es honrada, ni las campañas electorales son limpias, ni el poder judicial es independiente, ni nada de nada.



En el mundo de Popeye, las consecuencias de las decisiones aparentemente buenas son siempre catastróficas y se intentan arreglar con otra medida cuyas consecuencias son, también, catastróficas. Pese al tono de parodia enloquecida y absurda, esta sucesión de causas y efectos siempre inestable e imprevisible, resulta mucho más realista que ese equilibrio sensato y perfecto que se logra en Mickey.  Gottfredson ofrece un modelo de economía clásico aplicada a un pueblo sensato por unos políticos bienintencionados, con lo que se llega a una paz social y una estabilidad económica definitivas.  En Mendioka todos reconocen enseguida la sensatez y la lógica de las medidas de Mickey
   En Nazilia Popeye no puede recurrir a la pedagogía. Tampoco sabría.  Para lograr sus honrados propósitos debe recurrir a los más turbios métodos: blanquea el dinero negro, roba a los que le sobornan, apalea a quien  se le opone, amenaza a los miembros del gobierno, hace trampas en el juego, amaña las elecciones, distorsiona las leyes a su gusto... Todo lo hace por el bien de Nazilia, pero tiene una personalidad en las antípodas de Mickey, que es honrado siempre y respetuoso con todos.  Lo que nos queda claro es que Nazilia nunca saldrá de la ruina. Su crisis es estructural y ni siquiera Popeye, que además nunca fue lo que se dice una lumbrera, logrará sacarla de ese estado.  
   Segar, en su sátira  dadaísta y hermanomarxista de una crisis económica, tiene en cuenta muchas más variables y, al final, su análisis, por desalentador que resulte, está más cercano a la realidad que vemos día a día en nuestra entorno.


Las imágenes de Mickey las he sacado de la edición de Fantagraphics, 2012.  Las de Popeye son de las ediciones de Eseuve, 1992 y de la de Planeta DeAgostini, 2009.


Gracias por vuestra paciencia.

martes, 4 de junio de 2013

POSIBLES INFLUENCIAS DE GASTON LEROUX EN LAS AVENTURAS DE TINTÍN


A propósito de las posibles influencias del escritor Gaston Leroux en algunas de las aventuras deTintín.

Gaston Leroux  fue un prolífico autor de novelas de aventuras y misterio que alcanzó un enorme éxito en su momento. Nació en 1868 y murió en 1927. En buena medida se le puede considerar un “folletinista”, pero “trasciende esa clasificación dotando a sus novelas de un ritmo precipitado y misterioso que no se conocía en su época. Lo que le distingue respecto a otros escritores del mismo género es que sobrepujaba lo criminal e iba más allá de lo detectivesco, volando en los cielos literarios de lo fantástico.” ( Esto es lo que pone en la solapa de la edición de “La esposa del Sol” en la entrañable Colección Austral .)
Entre sus numerosas obras ha tenido especial fortuna “El fantasma de la Ópera”, de 1910, todo un icono de la cultura popular gracias a que ha sido adaptada al cine varias veces y, todavía hoy, está en los escenarios de medio mundo en su adaptación al teatro musical.
 Es también muy conocida la primera aventura del joven reportero Rouletabille,  “´El misterio del cuarto amarillo”,  de 1907, una de las más acabadas y tempranas aportaciones al hoy clásico planteamiento de “misterio del cuarto cerrado”, y a la que siguieron otras ocho aventuras de este personaje hasta 1922.
Algunas de sus otras novelas siguen editándose hoy día. Es fácil encontrar en castellano el díptico “La muñeca sangrienta” y “La máquina de asesinar”, novelas de misterio y terror con algo de fantasía y ciencia ficción.
Voy a centrarme en una de sus novelas, ""La esposa del Sol", de 1912, que ya desde el título nos recuerda a la aventura de Tintín "El templo del Sol".
Es indudable que a lo largo de los años treinta sus novelas siguieron siendo leídas, y no me parece aventurado suponer que Hergé, nacido en 1907, las conocería. De hecho, leídos ambos libros, creo que es muy difícil pensar que entre ellos no hay ninguna relación.  A mí me resulta casi inevitable pensar que Hergé tuvo muy presente la novela al escribir esa aventura de Tintin.

Los argumentos son muy parecidos:

En el Perú  del siglo XX sigue existiendo en secreto el reino de los Incas y  el culto a su religión. Los indígenas quechuas, de manera clandestina y casi subversiva, se obstinan en mantener su religión y su organización ancestral, enfrentándose a los europeos que pretenden investigarlos o “civilizarlos”.   Uno de los protagonistas es designado mediante una pulsera inca para ser “ofrecido” al Sol. (Tornasol en Tintín, Maria Teresa en G.L.) En ambos libros los que llevan la pulsera son raptados por los incas clandestinos. Los demás protagonistas occidentales emprenden la expedición de rescate. Hay una persecución por la sierra  guiados por un indígena, porque la ciudad donde residen los Incas es una ciudad secreta de muy difícil acceso. Tienen que recorrer las montañas, atravesar zonas nevadas y después un pantano, y para entrar en el templo recorren  una cueva-catacumba en la que aparecen momias de los antiguas Incas. Los sacrificios al dios Sol se hacen quemando a unas personas sobre unas piras que el propio sol enciende mediante una lupa.  Por el camino aparece el típico general revolucionario, García que está en guerra civil con otro general, Veintemilla. (Este aspecto de la novela de Leroux , sin embargo,  se parece más al ambiente de “La oreja Rota”, donde Tintín conoce al coronel Alcázar, en permanente estado de guerra con el coronel Tapioca,  que aparece fugazmente en “El templo del Sol”. ) Al final los “buenos” rescatan a quien había sido raptado por los incas.

Hasta aquí los paralelismo en el desarrollo de la trama, que me parecen más que evidentes.

Pero también hay diferencias: mientras en Leroux el Inca es derrotado y acaba siendo obligado a trabajar en un banco y a asimilarse a la cultura occidental renunciando a su sueño de reinstaurar el imperio de sus ancestros,  Tintín se despide siendo amigo de los incas  y prometiéndoles guardar el secreto de su ciudad y sus tesoros míticos, que alcanza a ver personalmente.  Esta diferencia de enfoque del final ejemplifica la diferencia crucial entre  hay entre Hergé y Leouux: el tratamiento que se da a los indígenas.
En G. Leroux llama la atención el desprecio y la desconfianza con que se los trata por parte de los europeos. La protagonista, Teresa, es medio francesa, medio española, y dirige la empresa de extracción de guano de su padre, ensoñador descendiente de los conquistadores españoles. Es su lado francés, obviamente, el que la permite ser una empresaria pragmática, europea de verdad y eficaz, que está encantada con los trabajadores chinos emigrantes que empiezan a quitar el trabajo a los indios nativos. En una discusión con el orgulloso capataz indio Huascar se expresa en estos términos:

- “Tus indios están siempre de fiesta. Perezosos y borrachos, sólo los soportaba porque eran tus amigos; pero ahora que me matan mis más útiles servidores, ¿qué quieres que haga?
-¡Los repugnantes hijos de Occidente (los chinos) no son tus servidores! ¡No te aman!
-Trabajan.
-Por una miseria… No tienen dignidad… ¡Son hijos de perros!
-Me sirven bien, y a los tuyos sólo les doy trabajo por compasión.”
                                               ….
- Su gente es inaguantable. ¡Ah, esos indios, qué calamidad! ¡Un orgullo! Y no sirven para nada; de hoy en adelante sólo daré trabajo a los chinos.
                                             ……
-Desde que no está sujeto a la inflexible disciplina de los hijos del Sol, el indio no se ha aprovechado de su libertad sino para entregarse a la pereza. De ahí su miseria y una esclavitud material que le hacen recordar la prosperidad de otros tiempos y clamar solapadamente por el restablecimiento del imperio de los descendientes de Manco Capac.”
                                              …..
“Sin embargo, Natividad (es el jefe de policía)  tenía su pesadilla: los indios. Aborrecía a los quichuas, a los que consideraba hipócritas, haraganes, viciosos y capaces de cometer las mayores infamias…”

Gaston Leroux en realidad sólo comparte y abunda en los extendidos prejuicios raciales que dominaban la sociedad del cambio de siglo y que se refleja en la literatura popular de la época. Pasajes parecidos, de un racismo euro-céntrico y sobre todo anglosajón indiscutido, los podemos encontrar hasta en autores tan respetables como Jack London ( en  “La invasión sin paralelo” de 1910, propone, simple y llanamente, la aniquilación de todos los chinos mediante guerra química) o Conan Doyle (en “La zona ponzoñosa”, una de las aventuras del profesor Challenger, habla directamente de “razas retrasadas” como los negros, los aborígenes australianos, los indios y persas; en Europa, los españoles y portugueses ….)



En Tintín se recoge algo de esa desconfianza de las autoridades hacia los indígenas, aunque no por parte de Tintín.











La actitud de Hergé es la contraria. Tintín enseguida sale en defensa de un niño indio al que unos occidentales  están maltratando. Como siempre en su obra, muestra una simpatía y comprensión hacia los oprimidos y los marginados encomiable.





















 Es posible que en sus muy primerizas aventuras, las más ingenuas, como “Tintín en el Congo”, se mostrase desagradablemente condescendiente con los indígenas, pero su actitud era, más bien, de paternalismo bien intencionado. Nunca de desprecio.



La otra gran diferencia entre ambos es, cómo no, la clásica ausencia de personajes femeninos en Tintín. En la novela de Leroux el motor de la acción es el apasionado romance entre Teresa y Raimundo. Teresa es raptada y Raimundo, claro, se lanza a rescatarla.  En Tintín raptan al profesor Tornasol.

Tampoco pretendo decir que Hergé plagiara el libro de Leroux de "pe a pa", pero sí que para el plan general de la trama y para algunos momentos concretos lo debió tener en cuenta, lo cual tampoco dice nada malo de Hergé.

A continuación ofrezco una comparativa en paralelo entre algunos pasajes de la novela y algunas viñetas de Tintín, sin pretender ser exhaustivo.

LA PULSERA

“Pocos días antes de su desaparición en los subterráneos de Cuzco, María Cristina había recibido un  extraño regalo, una maciza y antigua pulsera de oro con un disco en el centro que representa el Sol……Era la verdadera pulsera del Sol de oro, la pulsera del sacrificio… la que desde la muerte del último rey inca, Atahualpa, quemado vivo por Pizarro, envían cada diez años incas  a aquella q quien eligen para esposa  del Sol.
( Hay que decir que Athualpa no fue quemado. Le aplicaron el  garrote, es  decir , lo estrangularon. No mejora mucho la cosa, pero es lo cierto.)


















EL TUNEL EN LA MONTAÑA
“Aquel corredor había sido abierto en la roca y desembocaba en unas salitas cuadradas en donde debían de hallarse los sepulcros de los sacerdotes y de los altos dignatarios, como se ve en las pirámides y en lo hipogeos de Egipto. En la última de estas salas, Orellana apagó su antorcha y se arrodilló. Era imposible, en efecto, caminar de pie, por el angosto pasadizo por el que se deslizó, seguido de Raimundo….Los ojos del joven iban habituándose a las tinieblas ya menos opacas. ¿De dónde procedía aquella débil claridad difusa gracias a la cual entreveía formas, ángulos, columnas? “



LA PIRA .

Así lo describe Leroux.
“….los tres guardianes del Templo, a los tres gnomos de cráneos deformados, que sostenían en sus manos inmóviles un espejo de metal, haciendo converger sus rayos a un montoncito de algodón colocado en el dentro de la plataforma de resina. ¡De este modo atraían la buena voluntad del dios para prender fuego a la pira!




Pero lo peor que podía sucederles era que el dios no las quisiera para sí. Si no las quería, no tenía más que ocultarse el rostro con una nube y la pira no ardía.”











Hergé lo resuelve con el viejo truco del eclipse oportunamente anunciado.









EL TESORO SECRETO DE LOS INCAS
Al final del libro se habla de la viuda del rey Inca que acabó de banquero.
“Un día en que algunas personas se burlaban de la modestia con que vivía la viuda del rey, a la que por mofa llamaban la “Coya”, esta contó que si ella y su marido hubiesen querido, hubieran sido los esposos más ricos de la tierra, pero los tesoros de los incas, según dijo, pertenecen “a los muertos y a los dioses”, y estaba prohibido tocarlos. Entonces le preguntaron si ella había visto aquellos tesoros. La viuda contestó que su marido se los había enseñado, y contó infinidad de historias fantásticas a propósito del Templo de la Muerte, que nadie creyó, como es natural.”



Hasta aquí los parecidos más evidentes y que afectan a la propia trama de la historia, e incluso al orden en que se suceden los acontecimientos. Hay otros muchos detalles coincidentes que seguramente se deben a la documentación preparatoria que  ambos autores consultaran.

Sólo haré un par de consideraciones más sobre este escritor y alguna otra aventura de Tintín.



EL ARIA DE LAS JOYAS

Quizá no signifique nada, pero me pareció curioso que en “El Fantasma de la Ópera” Leroux utilice la representación de “Fausto” de Gounod para ambientar uno de los momentos cruciales de la acción. Y justo cuando  “la Carlotta” acaba de cantar el aria de las joyas...


“Un estruendoso aplauso… La Carlotta hacía su entrada. El acto del jardín se desarrollaba con sus habituales peripecias. Cuando Margarita terminó de cantar el Aria del Rey de Thule fue aclamada. También lo fue cuando terminó la canción de las joyas:
                     ¡Ah! Río de verme
                       tan bella en este espejo….
Entonces, segura de sí misma, segura de sus amigos que estaban en la sala, segura de su voz y de su éxito, la Carlotta se entregó por entero, con ardor, con entusiasmo,   con locura.”

















EL JOVEN REPORTERO ROULETABILLE.

 “El misterio del cuarto amarillo”(1910)
Posiblemente estoy buscando tres pies al gato,  pero cuando leí esta novela de Gaston Leroux no pude evitar reminiscencias de “las joyas de la Castafiore”. El propio protagonista de la novela, Rouletabille, es un joven reportero adolescente (al que se describe con una cabeza redonda como una bola, aunque no creo que este detalle sea más que casual),  que vivirá toda una serie de aventuras en escenarios exóticos.
 En este caso investiga  en un caserón aislado en el campo, con un gran jardín rodeado de una tapia, donde viven una serie de personajes entre los que se halla un científico que investiga allí. No es que “las joyas …” responda al modelo de “misterio del cuarto cerrado”, pero la ambientación sí que parece similar.
 Y de todos modos Hergé ya había hecho su aportación al tema del “misterio del cuarto cerrado” en  “El cetro de Ottokar”,  cuando Tintín descubre el ingenioso método usado para sacar el cetro de una habitación cerrada, vigilada y con rejas en las ventanas.