miércoles, 20 de agosto de 2014

ROXY MUSIC A TRAVES DE SUS PORTADAS


Bo Didley hizo una canción con aquel dicho de “you can´t judge a book looking at the cover”. Es decir, no debes juzgar un libro por su portada.  Parece muy sensato. Pero todos sabemos que “la cara es el espejo del alma”, y la de veces que resulta cierto.  Llevándolo al terreno de la música, veamos si se puede juzgar la música de un disco por su carpeta, o su portada, sin haberlo oído.
Yo afirmo que sí. Desde luego en el terreno del rock, sin ninguna duda.
Estoy seguro de que todos los medianamente buenos aficionados al rock que hayan comprado discos con alguna asiduidad, más de una vez han comprado alguno simplemente porque la portada tenía buena pinta, sin tener ni la más mínima referencia del grupo. Y acertaron.
El diseño de la carpeta servía para crear previamente en el oyente un estado de ánimo adecuado y receptivo hacia la música que ibas  a oír.  Cuando caía en tus manos el “Sticky fingers” de los Rolling Stones, con aquella cremallera de verdad que se abría de verdad, era como si le estuvieses bajando los pantalones al mismísmo Jagger y le pudieses ver los calzoncillos firmados por Warhol. ¿Cómo iba a ser malo ese disco? ¿Cómo va a ser igual de bueno editado en tamañito CD? La carpeta del primer disco de King Crimson, con ese rostro gritando, sin una letra, y que además se desplegaba hasta tener en tus manos una apabullante ilustración de 30 x 60 cm que te dejaba entre pasmado y estremecido, era lo ideal para escucharlo. Ese disco era bueno. “Thick as a brick”, de Jethto Tull, que era un periódico entero, a tamaño de periódico, con todas las páginas y secciones.  Las maravillosas ilustraciones de Roger Dean para Yes. El potentísimo Corben que ilustraba “Bat out of hell” de Meat Loaf. Sargent Pepper´s lonely hearts club band” o el blanco de The Beatles. Y cada uno podrá añadir los que crea conveniente. Debo aclarar que casi todo lo que digo aquí hay que entenderlo referido a los discos de vinilo, cuyas carpetas, aunque sólo sea por cuestión de tamaño, eran incomparablemente más atractivas y vistosas que las cositas esas que llamamos CDs. Huelga decir que los formatos digitales como mp3 y el internet han logrado que el diseño gráfico de las carpetas de discos se haya vuelto algo irrelevante o ignorado. No obstante varias de las carpetas las reproduzco a partir de los CD. Qué se le va a hacer.

Voy a centrarme en la carrera de un grupo concreto para analizar la evolución de su música únicamente mirando las portadas de sus discos: 
     
 Roxy Music.

Yo los conocí en los primeros 80. Y en esa época no podía más que dar la razón a Siniestro Total cuando cantaban aquello de “¿sabías que a Bryan Ferry le huele el aliento?”. No obstante siempre me intrigó que  La Mode, otro grupo que me gustaba, le dedicase, con evidente admiración, “Aquella canción de Roxy”. Tardé en descubrir que ambos tenían razón.



Su primer disco ROXY MUSIC, de 1972, tiene una de las carpetas más poderosas de la historia del rock. Desplegabas la carpeta y a un tamaño de 30 x 60cm  te miraba una mujer imponente, vestida con un toque a los años ´50, exhibiendo un gesto de lascivia pocas veces visto, sugerente, retorcida, sofisticada, incitante, peligrosa. El fondo blanco hace que sólo exista ella y logra que sólo nos fijemos en que ella se está fijando en nosotros. Como te pille te devora. Tremendo.


Se pueden ver otras muchas tomas de la sesión de fotos. La modelo es Kari-Ann Muller. El fotógrafo es Karl Stoecker.

 Como en todos los discos, el concepto inicial de la portada es de Bryan Ferry, si bien luego los desarrolla con otros diseñadores como Antony Price.





En su segundo disco, FOR YOUR PLEASURE” (marzo 1973), la portada también se despliega para mostrar un paisaje urbano nocturno. Una mujer fatal vestida de cuero negro está paseando a una pantera. Al fondo la espera una limusina con chofer que, no sé por qué, se ríe.




 Seguimos en un mundo de mujeres incitantes, sofisticadas, que desbordan un glamour peligroso. Dan un poco de miedo. Y esta, al menos, no te mira directamente, aunque su pantera sí. Esta portada es el negativo de la anterior.
 En aquella predominaba la luz y en esta todo es negro. Frente al minimalismo de la primera, cierto recargamiento. Demasiada retórica, diría yo. Pero muy potente.
El fotógrafo vuelve a ser Karl Stoecker. Y la modelo es nada menos que Amanda Lear, que en aquel momento era la novia de Ferry.



STRANDED, (noviembre 1973), es el tercer disco. 



La carpeta también se abre y, como en el primer disco,  es la fotografía cenital de una mujer tumbada que nos mira con expresión difícil de interpretar. Por el título, que significa abandonado o varado, alguno podría pensar que es la superviviente de un naufragio, dada su ropa escasa, desgarradamente roja, y ese entorno de lujuriosa vegetación que la rodea. Pero, pensándolo bien, parece que está mirando a su amante después de un rato de salvaje pasión. O antes, a saber, porque el punto de vista cenital crea esa sensación de mujer que se te ofrece... que no sé yo.
 Todo es tan ambiguo, tan turbio.
La modelo es Marilyn Cole, novia de Ferry en ese momento y Playmate del año.









COUNTRY LIFE, (noviembre 1974)


La repera. Cualquiera diría que hemos deslumbrado con los faros del coche a dos fierecillas que salían del bosque. Estas dos chicas en ropa interior, que nos miran sin miedo ni sorpresa, ¿qué estaban haciendo entre los arbustos? ¿Debemos disculparnos por interrumpir, o nos invitan a participar? Uno se siente incómodo, como un voyeur involuntario. Seguimos en el territorio de lo procaz, y del desafío a las convenciones. La portada también continúa por detrás, pero sólo la parte frontal tiene chicha. La parte trasera son sólo arbustos. 

Quizá le falte la sutileza de los anteriores, pero es bien contundente.


Esta portada fue censurada en varios países, España entre ellos. Se sustituyó la foto de las chicas por la parte de la foto de los arbustos sin nadie.
 Las modelos son Constanze Karoli y Eveline Grunwald, que colaboraron en la letra de alguna canción. La foto es de Michael Ochs.









SIREN (1975)


Es la primera portada que no continúa por detrás. La foto ocupa el cuadrado de 30 x 30 que es la portada de un vinilo, pero sigue siendo una portada espléndida. La contraportada está compuesta por unos retratos de los músicos que recuerdan un poco a los de los colaboradores en el ABC, y donde les vemos con un aspecto más formalito de lo habitual.

En la portada volvemos a tener a una mujer que ahora se arrastra sobre las duras rocas de un paisaje costero. Ya no es humana. Debemos suponer que es una sirena, pues tiene aletas en los 
pies y luce una corona. Acaba de salir del mar y viene a por ti. Lo que hasta ahora era carne cruda, hembras cada vez más expuestas y despojadas (con la salvedad del segundo), aquí está sublimado por la mitología. Lo que se nos viene encima no es una mujer, es una sirena. Quizá por eso su mirada no perturba tanto. La bruma en que se pierde el paisaje le da un aire de evocación mágica.
 La gama de colores fríos distancia un poco. La interacción título-foto carece de  las connotaciones depravadas que había en “Country life” o “For your pleasure”. Si tu madre te pillaba con este disco, probablemente no decía nada. Es todo más literario, más lirico, más elegante. Homero y Andersen se interfieren en nuestra percepción.

La modelo es Jerry Hall, que era novia de Bryan Ferry, y lo sería después de Mike Jagger. Lo curioso es que la modelo del primer disco acabó casada con el hermano de Jagger. El fotógrafo es Graham Hughes.





El disco en directo VIVA! (1976) me lo voy a saltar. No está mal, pero es un disco muy de circunstancias, con el grupo en crisis. 
La portada no tiene ninguna elaboración. Es un vulgar fotomontaje con una tipografía muy tosca.













MANIFESTO (1979)

Después de varios años de semi separación vuelven con un manifiesto. ¿Significaba esto que es un nuevo principio? En buena medida sí. Todo ha cambiado.  La portada está abarrotada de gente. Es una fiesta elegante, llena de confeti.  Casi todo son chicas, aunque también aparecen dos hombres. Pero resulta que todos son maniquíes. No hay ni un ser humano real. Es todo tan estático. La fotografía congela instantes de vida, pero congelar un instante de una fiesta de estatuas… ¿Esto es un disco de Roxy Music? ¿De los mismos Roxy Music? Queda claro que hay voluntad de reinventarse, y en cierto modo, de distanciarse de su etapa previa.

La portada fue diseñada por Ferry y Antony Price. Hay una versión con los maniquíes desnudos para un single.





FLESH AND BLOOD (1980)



El cambio sigue. La foto llena toda la portada y media contraportada. De repente nos encontramos con tres muchachas lanzadoras de jabalina ante un fondo vacío, vestidas con clámides, o peplumes, o túnicas de resonancia griega. Orden y clasicismo. Ninguna nos mira. Nadie nos invita a nada. Todo resulta tan estudiado, tan ordenado, tan higiénico y tan casto que uno duda de si ha comprado un disco de Roxy. No hay emoción, ni riesgo, ni sarcasmo, ni peligro. Ni siquiera la decadencia de un fin de fiesta. No sé, no sé.

AVALON (1982)



Pero, ¿esto qué es? ¿Ahora nos vienen con el rollo medieval- artúrico de caballeros andantes con un halcón en el puño? ¿Pretende evocar el último viaje del Rey Arturo hacia la isla mágica de Avalon?  Mitología y misticismo arropados por un paisaje de nieblas y misterio. Mucho ambiente,  mucha atmósfera y esas pamemas. ¡Pero si ya no hay ni chicas en la portada!  Bueno, en realidad sí: la correspondiente novia de Ferry, Lucy Helmore, es la que está dentro del casco  y la armadura, aunque, claro, no se la ve. Si las doncellas de Flesh and Blood ya ni nos miraban, aquí, directamente, no da la espalda. Sólo bajo los efectos de una grave intoxicación de new age a lo Enya "avant la lettre" podía interesarte esta portada.
La portada fue diseñada por Peter Saville.
Lo mejor es que todo lo que he dicho sobre el aspecto de las carpetas se puede aplicar a la música de los discos. (Sólo una salvedad: la portada del primero es mi favorita, si bien la música que contiene no creo que esté al nivel.) La evolución se apreciará todavía mejor si vemos el cambio que fue experimentando la indumentaria de los miembros del grupo. También da pistas.


Y a los que no hayan escuchado a este grupo, espero haberles ayudado a decidir qué disco va a ser su favorito antes de tener que oírlo.

Y por si alguien se anima, este vídeo da más pistas sobre el arte de las cubiertas de Roxy Music.

lunes, 14 de julio de 2014

UN JOVEN ANTONIO HERNÁNDEZ PALACIOS


   Todos conocemos a Antonio Hernández Palacios  como un extraordinario dibujante de tebeos que es el autor de algunos indiscutibles clásicos del tebeo nacional, como Manos Kelly, el Cid, o Eloy. También en Francia alcanzó gran éxito como dibujante de un gran western como fue McCoy, al menos durante los primeros siete u ocho tomos.

    Sin embargo  su irrupción en el mundo del tebeo fue tardía. Teniendo en cuenta que nació en 1921  y no fue hasta la aparición de la revista Trinca, de tan grato recuerdo, en 1970 cuando se descubrió como un un extraordinario historietista.        Es decir, con 49 años. Hasta entonces apenas había dibujado alguna historieta, como los dos capítulos de El Capitán Maravillas (Valenciana) en el 43 y unas historietas de Doc Savage, con guión de González Casquel, para Ed. Rollán en el 61. En todos esos años se dedicó a la publicidad y a la pintura.
  Y dentro del campo de la ilustración posiblemente ilustrar los libros de Celia, de Elena Fortún fuese uno de sus primeros trabajos profesionales de Hernández Palaciós. Creo que muchos aficionados al cómic en general y a Palacios en particular los desconocen. Sin embargo no son ninguna rareza. Las reediciones de estas novelas que a finales de los ´70 y los ´80 hizo la editorial Aguilar llevan sus ilustraciones en unos cuantos. 
Las que yo ofrezco aquí son de hecho las correspondientes a "Celia novelista" originalmente publicado en 1939.
 La revista CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) nos informa en su número dedicado a Celia de quienes fueros sus ilustradores. Justo después de terminar la  guerra, en 1939, se empiezan a reeditar los títulos de Celia, ya publicados en los años 30, con nuevas ilustraciones a cargo, entre otros, de Palacios. Es decir que estos dibujos los hizo muy probablemente entre los 17 y los 18 años.

    Seguramente no son las mejores ilustraciones de Celia, que ha tenido estupendos dibujantes, y además se nota la juventud de Palacios, pero ya se ven en ellos muchas de las características de estilo del autor.









Esta de la derecha es la única que he localizado firmada.





viernes, 13 de junio de 2014

CONTANDO LA MISMA HISTORIA: VARIACIONES SOBRE "EL BURLADO".

Se ha dicho muy a menudo que todas las historias ya están contadas, que el número de argumentos es limitado y que no hacemos otra cosa que repetirlos. Seguramente es cierto. Todos hemos visto decenas de películas que cuentan la misma historia, con las mínimas variaciones de los nombres de los personajes y de la época en que está ambientada.

Pero esto no es necesariamente malo. Robert Louis Stevenson, en el poema introductorio  a « La isla del tesoro », de 1883, evoca lo mucho que disfrutó siempre con las historias de piratas.
Y se refiere a ellas con estas palabras:  “And all the old romance, retold, /exactly in the ancient way”Es decir, las historias de siempre contadas como siempre se han contado. 
Al escribir la isla del tesoro sólo pretende continuar una tradición narrativa, volver a contar otra vez esas historias de piratas que a él siempre le gustaron y que otros muchos habían contado antes. 

Esta idea la recoge también Dorothy M. Johnson unos 60 años después en su cuento "El incrédulo" con estas palabras: "Mitchell volvió a contar la misma historia...sin cambiar una sola minucia, tal y como se supone que las historias han ser narradas." 

No obstante  hay veces en que las similitudes entre las historias son tan concretas que  sólo se puede pensar en que un autor ha leído al otro y ha decidido usar el mismo recurso.
Propongamos esta historia: una persona se ve atrapada por alguien que le va
 a torturar sádicamente antes de matarlo. Sabe que no tiene escapatoria, pero no quiere sufrir. Al final logra engañar a los torturadores para que le maten sin sufrimiento. Los torturadores se dan cuenta de que han sido burlados por la victima, que logra así una victoria póstuma.

 La primera versión que leí de esta historia es la de Hugo Pratt, en la  aventura de Corto Maltés,  “Hongos y cabezas”, de 1970.  Está ambientada en las selvas amazónicas y acaba con Corto Maltés observando una cabeza reducida por los jíbaros que quizá sea la del protagonista de la burla .






Pero es que 19 años antes, en 1951, Harvey Kurtzman había escrito y dibujado otra versión del tema para la revista "Two –Fisted Tales", que llamó “Jivaro death!”, aquí traducida por el más prosaico “Muerte a manos de los jíbaros”. Está también ambientada en el río Amazonas y el protagonista también acaba con su  cabeza reducida. Curiosa coincidencia.





    No sé si Pratt había leído la historieta de Kurtzman, pero estoy seguro de ambos conocían el estupendo cuento de Jack London (1876-1916) de donde tomo el nombre para esta entrada: “El burlado” (“Lost face”).
    Aquí hay cambios: El  protagonista es un polaco que, después de fracasar en distinta revueltas por la independencia de su país, acaba atravesando Siberia y llegando a Alaska cuando los rusos empezaban a establecerse allí, poco antes de 1790 (por lo que se dice en el cuento respecto a la presencia de españoles en las costas de Alaska).  Allí los rusos abusan y explotan brutalmente a los indígenas hasta que estos se rebelan y acaban con los explotadores torturándolos todo lo que pueden. El último que queda, el protagonista, se enfrenta al odio de un indígena al que obligaron a trabajar a latigazos. Aquí, como en Pratt, uno de los torturadores indígenas conoce personalmente a los blancos y tiene comprensibles razones para odiarlos.
Siguen los párrafos más significativos del cuento de Jack London.

¡Oh, Makamuk! -le dijo-. Yo no estoy destinado a morir. Soy un gran hombre y sería una locura que muriera. En verdad debo seguir viviendo. Yo no soy como esta carroña -miró el bulto gimiente que había sido el Gran Iván y lo rozó despectivamente con la punta de su mocasín-. Yo sé demasiado para morir. Mira que poseo una gran medicina. Yo sólo sé el secreto. Y como no voy a morir, cambiaré la medicina contigo.
-¿Qué medicina es esa? -preguntó Makamuk.
  -Te lo diré. Si aplicas un poco de esta medicina a tu piel, ésta se vuelve tan dura como la piedra, tan dura como el hierro, de modo que ni el arma más afilada puede cortarla. El filo más agudo, el golpe más fiero, resultan vanos contra ella. Esa medicina torna el cuchillo de hueso en un pedazo de barro y mella el filo de los cuchillos de acero que nosotros les hemos dado a conocer. ¿Qué me darás a cambio de mi secreto?
-Esto es absurdo -dijo Makamuk-. No existe tal medicina. No puede ser. Nada puede resistir al filo del cuchillo -Makamuk no lo creía... y, sin embargo, dudaba. 

Subienkow no perdió mucho tiempo mientras reunía los ingredientes para su pócima. Seleccionó todo lo que le vino a las manos: agujas de abeto, cortezas de sauce, un trozo de corteza de abedul y unas bayas que hizo extraer de la tierra a los cazadores después de limpiar el terreno de nieve. Recogió por último unas cuantas raíces heladas y regresó al campamento.
Y mientras se frotaba el cuello con aquella mixtura entonó gravemente una estrofa de La Marsellesa. Levantó la mano. Makamuk blandió el hacha, una segura de las que utilizaban los indios para cortar troncos. El acero hendió como un rayo el aire helado, se detuvo una fracción de segundo a la altura de su cabeza y descendió después sobre el cuello desnudo de Subienkow. Carne y hueso cortó la hoja limpiamente, abriendo después una profunda hendidura en el tronco. Los salvajes, asombrados, vieron caer la cabeza a un metro de distancia del tronco ensangrentado.
Se hizo un profundo silencio, durante el cual, poco a poco, se fue abriendo camino en las mentes de aquellos salvajes la idea de que no existía tal medicina. El ladrón de pieles los había engañado. De todos los prisioneros, sólo él había escapado de la tortura. En eso había consistido su jugada. De pronto se levantó una oleada de risotadas. Makamuk agachó la cabeza avergonzado. El ladrón de pieles lo había burlado. Lo había ridiculizado ante los ojos de todos.





Y lo mejor de todo es que esta misma historia ya se contó mucho antes.  En 1516 Ludovico Ariosto publica el poema “Orlando Furioso”.  Relata las aventuras de Orlando (Roldán en España) y  otros muchos caballeros andantes, tanto musulmanes como cristianos, en los tiempos de Carlo Magno. Dentro de las infinitas aventuras de todo tipo que viven los numerosos personajes del libro, encontramos la trágica historia de la dama Isabela y su enamorado caballero Zerbino: Tienen la desgracia de toparse con el bestial y depravado caballero Rodomonte, que nada más ver a la dama quiere raptarla. Zerbino la defiende pero muere a manos de Rodomonte y la infeliz Isabela queda a su merced. Ella, temerosa de todo lo que le puede pasar con ese energúmeno, decide que seguirá fiel a su difunto Zerbino y de ninguna manera dejará que la viole y la deshonre.

  
    Ya no sabe qué hacer, pues ve que crece

el apetito ciego del pagano,
con quien, ansioso del lascivo acto,
cualquier oposición será baldía.
                …………..
     Y así le dijo al sucio sarraceno
cuando acudió con actos y palabras
privados ya de aquella cortesía
que le había mostrado inicialmente:
-Si lográis que con vos yo esté segura
de mi honor sin motivo ni recelo,
os daré a cambio algo más preciado
para vos que el haberme deshonrado.
     Hay una hierba que al pasar he visto
y que puede encontrarse  fácilmente,
que cocida con hiedra y ruda al fuego
con leña de ciprés y machacada
por inocente mano, suelta un jugo.
Quien tres veces con él se moja el cuerpo,
de tal manera el luego lo endurece,
que del hierro y del fuego lo protege.

                  

      Prometió reprimir su violencia
y esforzarse en no hacerle ningún daño
hasta no comprobar si eran reales
 las virtudes del agua milagrosa.
Pero no piensa mantener el pacto,
 pues ni a Dios ni a los santos reverencia,
y Rodomonte en falsedad supera
a toda la mendaz África entera.

   Mientras Isabela prepara la poción, Rodomonte espera bebiendo vino en abundancia. En este mundo de caballeros andantes la magia es una cosa de lo más habitual, pero Ariosto reconoce que el bárbaro Rodomonte, sobrio, quizá no hubiera caído en el engaño.

    -Quiero ser la primera que se tome
este óptimo licor de virtud lleno,
por si habíais pensado que mi pócima
escondía un mortífero veneno.
Con él me mojaré completamente
la cabeza y el cuello y todo el pecho;
después con fuerza clávame tu espada:
Verás si es eficaz, o si ésta taja.
      Se untó y alegre puso su desnudo
cuello delante del pagano incauto,
incauto y derrotado por el vino,
contra el que no hay broquel ni arnés que valga.
La creyó, en fin, el bruto sarraceno
y descargó con fuerza su estocada:
la cabeza, de Amor morada antaño,
se separó del cuerpo mutilado.
.......
      Quedó en tierra, burlado y ofendido,
aquel nuevo Breusse tan despiadado,
y cuando digirió el montón de vino,
lloró su error y se quedó mohíno.


    Esta variante, la más antigua, es la más original, aunque sólo sea porque la protagoniza una mujer . No sé si Ariosto se basó en alguna historia previa. No sería raro. 
   En todos los casos se dan siempre las mismas constantes: preferir la muerte a la tortura (aunque en el Furioso parece pesar más el miedo a la deshonra); la pócima hecha con hierbas, y, sobre todo, la vergüenza que siente el que se sabe burlado por ser un ingenuo que se cree lo de la magia. Este sentimiento hace que el asesinado, pero no torturado, obtenga una póstuma victoria pírrica .



Una curiosa variación, mucho menos trágica, sobre este tema de engañar al verdugo la podemos encontrar en el mismísimo Lope de Vega, en su obra “Arauco domado” (1625), en que trata de la actuación de García Hurtado de Mendoza en la guerra contra los araucanos en el Chile de la década de 1550. Aquí el personaje del “gracioso”, el español Rebolledo, cae en manos de los araucanos Tucapel, Gualeva y Puquelco, que le amenazan con cocinarlo y comérselo. En este caso no se trata de que lo maten sin hacerlo sufrir. Rebolledo, astuto, logra que no lo maten amenazando con que si se lo comen él los matará a ellos:

    REBOLLEDO

Hoy tengo de perecer.

    TUCAPEL

Algo me parece seco;

mas, mientras voy a la junta

que hace Caupolicán,

Puquelco, al pecho le apunta.

    PUQUELCO

¿Qué parte dél asarán?

    TUCAPEL

Graciosa está la pregunta.

Ásale entero, que quiero

comérmele todo entero

de rabia de don Filipe,

y Gualeva participe

si aquí me espera.

    GUALEVA

Aquí espero,

    (Vase TUCAPEL.)

    REBOLLEDO

Acabose; hoy imitamos

al bendito San Lorenzo.

 

……

 

    REBOLLEDO

¡Bravo aprieto!

¡Pero si valgo difunto

más que vivo! Porque efeto

no sirvo al Rey, que es razón

a mi patria y mi nación.

    GUALEVA

¿Muerto los puedes servir

más que vivo?

    REBOLLEDO

Si a morir

me faltaba el corazón,

ya le tengo por vengarme

en mataros. ¡Ea, llegad!

¡Llegad! ¡Empezad a asarme!

¡Encended fuego! ¡Acabad!

¿Qué os detenéis en matarme?

    GUALEVA

Pues, ¿muerto nos darás muerte?

¿No me dirás de qué suerte?

    REBOLLEDO

Tengo cierta enfermedad

de tan mala calidad

que por mis venas se vierte

a manera de veneno,

y si algún ave en España

o animal della está lleno,

tanto al que le come daña

que muere de seso ajeno.

Asadme, porque dé muerte

a Tucapel desta suerte

y sirva a mi General

en quitaros hombre igual,

tan atrevido y tan fuerte.

   PUQUELCO

¡Mira lo que haces, señora!

    GUALEVA

¿Qué nombre ha puesto la Fama

a esa enfermedad traidora?

    REBOLLEDO

‘Escapatoria’ se llama.

   GUALEVA

Ahora bien, dejalde agora.

    REBOLLEDO

¿Cómo dejar? ¡Eso no,

vive Dios, que me han de asar!

    GUALEVA

¿No es mejor vivir, si yo

la vida te quiero dar?

    REBOLLEDO

Quien desdichado nació,

¿en qué acertará a servir

a su Rey y a su nación?

¡Oh, qué mal hice en decir

mi enfermedad!

    GUALEVA

La traición

aún no la supo encubrir.

¡Traedle preso!

    REBOLLEDO

¡Oh, qué gloria

me quitáis!

 

 




jueves, 1 de mayo de 2014

EL MUSICAL DE CIENCIA FICCIÓN DEFINITIVO. EN RECUERDO DE DEVO



    ¿Quién no ha soñado con ver su película de ciencia ficción favorita convertida en un musical gracias a un grupo de rock que le hizo creer que el presente tendría porvenir?
        DEVO y BLADE RUNNER juntos a su debido tiempo, y el futuro hubiera sido distinto.


    A modo de homenaje a Bob Casale, guitarrista de Devo, que murió en Febrero, me permito soñar con la gran película musical que hubiera sido Blade Runner si este grupa hubiera compuesto las canciones.
    Soñar es tan barato.
    Ni que decir tiene que la parte instrumental está sacada de la mismísima canción de DEVO "Gates of Steel".

                                ROY BATTY CANTANDO CON DEVO