Ahora que tanto se reflexiona sobre el lenguaje del Cómic, sobre la imagen secuencial, sobre que “narrar bien” es más importante que dibujar bien, vengo observando que nos olvidamos de algunas de las convenciones gráficas más genuinas de este leguaje, que le permiten dar imagen a lo que no se ve: el sonido y el tiempo.
Me refiero a las onomatopeyas y a las líneas cinéticas.
Son dos recursos que, curiosamente, han generado siempre cierta desconfianza entre los autores. Muchos de los grandes clásicos parecían sentir ciertas reticencias ante ellos. Más, si cabe, ante las onomatopeyas. Foster, evidentemente, no las usaba, y las líneas cinéticas, lo justo. Como Raymond, incluso en Rip Kirby. (Porque en Flash Gordon no hay nada de nada.)
O Milton Caniff, que sí que usa líneas cinéticas pero no onomatopeyas.
Parece que cuanto más naturalista es el tipo de dibujo, o más adulto su propósito, menos apropiado es utilizar estos recursos... ¿infantilizantes?
Sin embargo Roy Lichtenstein entiende perfectamente que esos dos convencionalismos gráficos son parte inherente ese lenguaje pop que él esta "sublimando".
Los autores de “novela gráfica” tampoco parecen muy convencidos de que su uso sea conveniente. Los usan con mucha timidez, con renuencia. Paco Roca, por ejemplo, en “los Surcos del azar”, no dibuja el sonido de los disparos, se limita a escribirlo.
No parecen estar muy convencidos de que el texto TAMBIÉN es imagen. Cosa que Vázquez, Wally Wood o Carlos Giménez entienden perfectamente.
El texto es imagen , y como imagen se puede dibujar. En el cómic, las onomatopeyas no se escriben , se dibujan. Y la manera de dibujarlas adjetiva el sonido representado, le añade significados.
Una línea cinética representa la trayectoria de un cuerpo en movimiento. Por tanto en una sola imagen está condensando el tiempo que ha transcurrido durante ese movimiento. Es la representación sintética de una secuencia de momentos. Jacovitti lo borda. Puro futurismo.
Como Hergé, que aquí casi no recurre a las líneas cinéticas, simplemente a dibujar simultáneamente, en una misma imagen, las distintas posiciones que en distintos instantes sucesivos ocuparía el brazo.
Como Giménez, de nuevo, si bien aquí casi no recurre a las líneas cinéticas, simplemente a dibujar simultáneamente, en una misma imagen, las distintas posiciones que en distintos instantes sucesivos ocuparía el brazo.
Recurso que futuristas como Giacomo Balla usan sin ningún problema.
El otro modo de representación del tiempo es el más extendido y típico del cómic. Se dibuja en una única posición el elemento que se mueve y es la línea cinética la que nos hace vez la trayectoria que ha recorrido y el tiempo que ha pasado. Aquí Uderzo dibuja los personajes en una única posición. Es la línea cinética la que nos indica la trayectoria del movimiento y el orden temporal en que se han sucedido los golpes y el sonido correspondiente a cada golpe, que vemos en una misma imagen aunque entendemos que no serían simultáneos.
Termino con esta genialidad de Ibáñez en "Valor, y al toro", que demuestra la profunda comprensión que tenía, aunque quizá intuitiva, de lo que son estos recursos del tebeo.















