miércoles, 27 de julio de 2022

GUIÓN DE WILLIAM BLAKE; DIBUJOS DE JACK KIRBY

¿Quién, si yo gritase, me oiría desde los coros
celestiales? Y si sucediera que de pronto
un ángel me estrechase contra su corazón, perecería
ante su
más poderosa existencia. Pues lo bello no es
más que el comienzo de lo terrible que aún
ahora soportamos
y admiramos tanto porque, impasible, desdeña
destruirnos. Todo ángel es terrible.

                                          R. M. Rilke

    Una de las cosas que siempre me llamó la atención de Jack Kirby es su obsesión por fabricar teogonías. No son otra cosa “El cuarto mundo” o “Los eternos” (al menos en sus planteamientos iniciales).  Y narrar estas historias de creación del mundo a base de imágenes grandilocuentes y un lenguaje verbal de impostada solemnidad seudo-bíblica son las marcas de estilo que todos reconocemos.

Pero, ¿podría ser Kirby una versión pop y pagana de William Blake?  

Blake, durante toda su vida, estuvo componiendo libros en los que la imagen y el texto debían acompañarse inseparablemente.  Y dedicó una parte muy importante de su obra más personal, casi al margen de su trabajo más comercial,  a la creación de una personal teogonía en los “libros proféticos”: “Tiriel” (ca. 1789); El libro de Thel (ca. 1789) ; “libro de Urizen”(1794); “libro de Los”(1795); “libro de Ahania”( 1795); “Jerusalén: la emanación del gigante Albión” (1804-1820)….entre otros .









     Una diferencia fundamental es que Kirby construyó sus mundos siempre dentro y para una industria editorial. Blake creó estos libros como una necesidad íntima (era un hombre profundamente religioso y, al parecer, tenía visiones),  desconectada de su trabajo como grabador y dibujante.

    No obstante, leyendo recientemente “El libro de Urizen”, en que el la génesis del mundo es una historia de horror expresado  con un lenguaje de resonancias bíblicas,  no he podido evitar pensar que podría ser una historia de Jack Kirby. Así que he cogido unas páginas de “los eternos” y “cuarto mundo” y me he limitado a sustituir los textos originales por párrafos de W. Blake, sin cambiarles una coma.







Puedo imaginar perfectamente a William Blake como guionista de Jack Kirby.